La iluminación crea ambiente para narrar historias. La primera iluminación fue el fuego. Fue utilizada por nuestros ancestros en reuniones. Todavía se utiliza para recrear ciertas situaciones. Sin embargo, con el teatro más formal, con guiones escritos y mucha audiencia, se tenía que aprovechar la luz del día si querían ver a todos los actores. Este es el caso de la antigua Grecia. Incluso en tiempos de Shakespeare las actuaciones a la luz del día eran populares.
La puesta en escena que conocemos hoy en día llega en el siglo XVIII. En 1781 el químico francés Lavoisier sugirió que se podían añadir reflectores móviles en las lámparas de aceite. Con esta innovación el teatro francés obtiene la primacía en la iluminación durante este período.
El primer avance tecnológico se alcanza con el uso de la lámpara de gas. Posteriormente se utilizó la “luz de cal”, que quemaba gas natural y oxígeno en un filamento de óxido de calcio y combinándola con una lente plano-convexa y reflectores esféricos. (Unidades direccionales y enfocables).
A principios de 1849 se usan en teatro los proyectores de arco de carbón, sobre todo en cañones de seguimiento. Cuando aparece el cine en 1888, las emulsiones fotográficas son muy lentas y solamente se rueda de día. Los estudios de grabación tenían grandes claraboyas y focos que se orientaban al sol y reflejaban la luz.
Los primeros proyectores de luz artificial que se utilizaron fueron los tubos de vapor de mercurio en 1905 siguiendo las lámparas de arco voltaico, como las que se usaban en las farolas de aquel tiempo. Las luces de tungsteno no se usaban por su tonalidad rojiza, que era insensible a la película monocromática.
En 1927 aparece una película que es sensible a todas las longitudes de onda visibles, abaratando los costes en iluminación. “Broadway” fue la primera película rodada íntegramente con luz de tungsteno producida por Universal en 1929. A partir de este momento hubo una puja entre el tungsteno y el arco de carbón al cual se le había reducido el inconveniente del ruido (con las película mudas no tuvo ningún problema). El tungsteno necesitaba de filtros que corrigieran su tono y por lo tanto perdía la mitad de la luz que daba. En contra del arco de carbón estaba la necesidad de un operario y de elementos adicionales como los balastos.
En la década de los 50 siguió la competencia entre estas dos técnicas. Aparecen las lámparas de cuarzo. En 1960 aparece las lámparas HMI, cuya principal ventaja es el alto rendimiento en lúmenes por Watio y su equilibrada luz día. Más tarde se mejora esta lámpara y aparece la lámpara de Xénon. En 1982 se rueda “Blade Runner” filmada con Xenón.
Esta tecnología se ha visto complementada con tubos fluorescentes con respuesta cromática bastante buena.
La historia de la iluminación es la historia de la adaptación de la tecnología a los requisitos del arte y la narrativa audiovisual.